miércoles, 7 de septiembre de 2016

Ten la seguridad de que amar mucho no es perjudicial

¿Porqué muchos padres piensan que están demostrando demasiado nuestro amor a sus hijos y qué es por ello que se aprovechan en conseguir lo que quieren? Acaso no sabemos que nuestros hijos merecen recibir el mismo amor incondicional que ellos nos dan... Pero amar significa también poner límites, ser consecuentes con nuestros actos, te invito a leer las siguientes líneas que espero sean de tu ayuda.

El niño necesita sentirse querido

No se trata ni de “pegarse” al niño ni de intentar satisfacer mutuamente las necesidades de afecto, sino, sencillamente, de expresar las emociones y el compromiso. El niño necesita sentirse querido tal y como es, incondicionalmente y haga lo que haga. Para adquirir confianza en sí mismo, crecer y desarrollar su personalidad debe sentirse precioso y único a ojos de sus padres.
El niño no “se echa a perder” ni por el amor que se le demuestra, ni por las palabras dulces que se le dicen ni por la admiración que se le transmite. Muy por el contrario.
En cambio, lo que sí puede perjudicarlo es que ese amor impida el ejercicio de la autoridad o que las demostraciones de afecto acaben por reforzar una mala conducta. *

 Nunca se quiere demasiado a los hijos, pero sí puedes hacerlo de manera equivocada

Tu hijo lleva diez minutos llorando porque quiere un caramelo. Al principio, le dices que no y justificas tu negativa con buenos argumentos. Sin embargo, al cabo de un rato, cansado de resistir, se lo das. ¿Porqué digo que esto es hacerlo de una manera equivocada? Por dos motivos fundamentales: porque no le has dado el caramelo para contentarlo, sino para comprar la paz y en contra de tus propios argumentos. Y porque le enseñas a tu hijo que, si llora, consigue lo que quiere. Y eso refuerza la conducta. *

*Texto extraído del libro: 100 ideas para que tus hijos te obedezcan sin gritos ni amenazas. Escrito por Anne Bacus

En mi experiencia como madre de Joaquín de 3 años 3 meses de edad puedo decirte que:

Debes ser consecuente con tus palabras, desde que Joaquín nació aplicamos la disciplina positiva en su crianza, soy una mamá empoderada y fiel a la crianza con amor y respeto.
Hace un año exactamente pasamos episodios muy fuertes de berrinches, en los que Joaquín demostraba su frustación con su cuerpo, el llanto era imparable y puedo decir que muchas veces parecía que la paciencia se iba de nosotros.
Fueron unos largos 365 días en los que fuimos constantes en hablarle, en tratarlo con todo el amor posible pero imponiendo límites; hoy puedo decir que poco a poco y con paciencia hemos logrado que él entienda las situaciones.
Si vamos a algún supermercado, habblamos antes con él y le explicamos a que vamos y que hoy no le podremos comprar nada, llegamos y claro que nos pide pero le hacemos recordar lo que habíamos hablado y él entiende, ya no pasamos los momentos de tensión de antes y es porque siempre fuimos consecuentes con nuestras decisiones y sobre todo por la constante comunicación que tenemos con él. 

Si tienes alguna duda o comentario estoy gustoza de leerlo!


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